Novedades
Precio Gasolina 2026: Así baja la tarifa para motos en febrero
El Ministerio de Hacienda confirmó el primer alivio en el precio del combustible tras el cierre del déficit del FEPC. Analizamos el impacto real para el bolsillo del motociclista y los retos fiscales del nuevo año con el Impoconsumo.
Actualizado el 17 de abril de 2026
Tras un ciclo prolongado de ajustes al alza que llevó el precio del galón a superar la barrera de los $16.000 pesos, el Gobierno Nacional ha oficializado un cambio en la política de precios de los combustibles. A partir del 1 de febrero de 2026, los motociclistas en Colombia experimentarán una reducción en las tarifas de las estaciones de servicio. Esta medida técnica se produce tras el saneamiento fiscal del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
A continuación, presentamos un desglose técnico sobre el impacto de esta reducción en la economía del usuario, la actualización de tarifas en las principales capitales y los desafíos tributarios que enfrenta el sector con la entrada en vigencia del nuevo Impoconsumo.
- Te podría interesar: Entrada en vigencia de los peajes 2026: Impacto real y costos ocultos para los motociclistas
¿Cuánto baja la gasolina realmente en febrero 2026?
El Ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, confirmó que la reducción promedio será de $300 pesos por galón de gasolina corriente. Si bien en el segmento de automóviles el impacto es más evidente por volumen, en el parque automotor de motocicletas el ahorro es marginal pero acumulativo.
Para una motocicleta de trabajo promedio (cilindrada 100cc – 150cc), como la Bajaj CT100 o la AKT NKD 125 —referencias líderes en el mercado nacional—, que poseen tanques con capacidad aproximada de 2.5 a 3 galones, el ahorro inmediato por tanqueada llena oscilará entre $750 y $900 pesos.
Aunque la cifra nominal es moderada, el cálculo para un usuario intensivo (mensajería o domicilios) que reposta tres veces por semana proyecta una reducción de costos mensual cercana a los $10.800 pesos. Este margen, sumado a la eficiencia de los motores con normativa Euro 3 y Euro 4, ofrece un contrapeso técnico frente al aumento de otros costos operativos como el SOAT.
Mapa de Precios: Costo por Galón en Principales Ciudades
La medida no establece un precio único nacional, sino que ajusta los valores de referencia vigentes. Según las proyecciones tras el anuncio oficial, este será el panorama para el precio del galón de gasolina en las principales plazas a partir del 3 de febrero:
- Bogotá D.C.: Pasará de $16.491 a un estimado de $16.191. La capital mantiene uno de los costos más altos debido a la logística de transporte por poliducto.
- Medellín: El precio referencia bajará de $16.412 a $16.112, impactando positivamente a una de las ciudades con mayor densidad de motos por habitante.
- Cali: Se mantiene como la plaza más costosa entre las grandes capitales, ajustándose de $16.502 a $16.202.
- Barranquilla: Favorecida por su cercanía a la refinería y puerto, el galón caerá a $15.826, rompiendo el piso técnico de los 16 mil pesos.
- Zonas de Frontera (Cúcuta y Pasto): Conservan su régimen especial. En Cúcuta el precio rondará los $14.100, manteniendo el diferencial vital para la economía fronteriza.
Análisis Técnico: Variables Macroeconómicas
La corrección a la baja responde a factores de mercado y no a decisiones políticas arbitrarias. Tres variables han permitido este ajuste:
- Estabilización del Dólar: La Tasa Representativa del Mercado (TRM) ha mostrado una corrección, estabilizándose en un rango cercano a los $3.800 pesos. Al ser la gasolina un commodity indexado al dólar, el fortalecimiento relativo del peso reduce el costo interno.
- Petróleo Brent Estable: El crudo internacional se cotiza en la banda de los $63 – $64 USD por barril, alejando las presiones inflacionarias de años anteriores.
- Cierre del Déficit FEPC: El Gobierno ha saldado la deuda de $72 billones con Ecopetrol, eliminando la necesidad de subsidios que distorsionaban el precio real de la gasolina corriente.
El Reto Fiscal 2026: Impoconsumo y Motos de Mediano Cilindraje
El alivio en el combustible contrasta con los nuevos desafíos fiscales del año. El Decreto 1474 de 2025 ha modificado la estructura tributaria, incrementando el Impuesto Nacional al Consumo (Impoconsumo) del 8% al 19% para motocicletas con cilindraje superior a los 200cc.
Esta medida afecta directamente el precio final de venta en referencias de marcas como Yamaha, Honda y KTM. Un usuario que proyectaba ascender de cilindrada este año encontrará vehículos con un sobrecosto de hasta $1.500.000 pesos, derivado de la doble carga tributaria (IVA del 19% + Impoconsumo del 19%). Analistas del sector prevén que esto podría ralentizar la renovación del parque automotor y concentrar la demanda en el segmento de entrada (100cc-150cc), aumentando paradójicamente el consumo de gasolina corriente.
Adicionalmente, gremios como Fedetranscarga mantienen la alerta sobre el precio del ACPM. Si bien las motos no utilizan diésel, un eventual ajuste en este combustible impactaría la cadena logística, encareciendo repuestos, llantas y lubricantes.
Recomendación de Expertos
A pesar de la reducción en el precio por galón, los analistas de ANIF sugieren prudencia financiera, advirtiendo que el margen fiscal sigue siendo estrecho ante la volatilidad internacional.
Para el motociclista, la estrategia más efectiva de ahorro en 2026 trasciende el precio del surtidor. El mantenimiento preventivo —calibración de llantas, limpieza de filtros y tensión del kit de arrastre— sigue siendo el factor determinante para optimizar el rendimiento por kilómetro, maximizando el beneficio de esta nueva tarifa.
Angelo Aponte

Autor
Director creativo y de arte, cofundador y redactor SEO, además de analista en Mundo Motor. También con experiencia en el monitoreo de radio, televisión y prensa para Simbiu.es y Simbiu.cl.
En Mundo Motor verificamos nuestros datos. Conoce nuestro Código de Ética y nuestra Política de contenido original.
Descubre más de Mundo Motor
Recibe alertas cuando cambien las normas y salgan nuevas motos. Gratis y sin spam.
Novedades
Nuevos semáforos en la glorieta de la calle 63 con carrera 50: ¿solución técnica o el nuevo caos vial de Bogotá?
La semaforización de la glorieta de la calle 63 con carrera 50 desató una intensa controversia en Bogotá. Mientras los conductores denuncian demoras y colapso vehicular, el Distrito defiende la medida con cifras de accidentalidad y la urgencia de proteger a peatones, ciclistas y atletas del sector.
Para cualquier ciudadano que se ponga al volante en Bogotá, encender el motor en horas pico es una prueba de fuego para la paciencia, los frenos y la transmisión. Sin embargo, pocos puntos han generado tanta indignación, debate y choque de posturas en las últimas semanas como el emblemático anillo vial que conecta a las localidades de Teusaquillo y Barrios Unidos: la glorieta de la avenida calle 63 con carrera 50.
Lo que durante décadas funcionó bajo la regla tradicional del giro continuo y la prioridad de paso para quien ya estaba dentro de la rotonda, amaneció transformado en una intersección gobernada por luces rojas, amarillas y verdes. En los grupos de conductores de aplicaciones, gremios de taxistas y canales de tráfico en tiempo real, el veredicto de los automovilistas no tardó en estallar: se habla abiertamente de un colapso inducido, de filas interminables de vehículos y de una pérdida absoluta de fluidez en una de las pocas vías de escape que le quedaban al centro-occidente de la capital.
No obstante, detrás del volante y más allá de la exasperación por el pedal de freno, reposa una realidad técnica incontrovertible. El cruce no solo es un distribuidor de tráfico motorizado: es la arteria principal que alimenta el complejo deportivo, recreativo y cultural más trascendental del país. A continuación, desglosamos las cifras, los testimonios, las posturas de la ingeniería de tránsito y el choque político que rodea a esta polémica intervención urbana.

Radiografía del trancón: ¿Por qué los conductores denuncian un colapso en la calle 63?
Desde la perspectiva del conductor particular, del transportador de carga liviana y del taxista, la glorieta siempre representó una válvula de desahogo dinámico. Si bien ingresar a ella en horas de alta congestión demandaba pericia, audacia y no pocos bocinazos, el vehículo mantenía un movimiento constante. La instalación de los semáforos quebró por completo ese patrón de conducción.
Los testimonios en la calzada apuntan a tres problemas inmediatos que configuran lo que la ciudadanía denomina «el nuevo caos»:
- Efecto acordeón y represamiento en vías arterias: El tiempo de detención obligatorio en los accesos a la glorieta ha extendido las filas de carros hacia el oriente hasta rozar la carrera 30 (avenida NQS) y hacia el occidente buscando la carrera 68, interfiriendo con los desvíos habilitados por las obras de infraestructura de transporte masivo.
- Consumo de combustible y desgaste mecánico: El régimen de frenado y arranque constante (stop and go) castiga severamente el embrague, las pastillas de freno y dispara el consumo de combustible de los automotores que quedan atrapados en ciclos semafóricos sucesivos dentro del propio anillo de giro.
- Falta de sincronización en accesos críticos: Los usuarios denuncian que las fases semafóricas no responden con suficiente agilidad a los picos de volumen que bajan por la calle 63 desde el oriente o que suben desde el sector de Pablo VI y La Esmeralda por la carrera 50.
El gremio automotor sostiene con vehemencia que las glorietas fueron diseñadas por los cánones de la ingeniería vial para prescindir de semáforos, y que colocar semáforos en sus accesos y salidas representa una contradicción técnica que anula el propósito mismo de la rotonda.
La versión oficial del Distrito: las cifras que justifican frenar los motores
Frente a la lluvia de críticas en redes sociales y medios de comunicación, la administración distrital encabezada por el alcalde mayor Carlos Fernando Galán y la Secretaría Distrital de Movilidad, bajo el liderazgo de María Fernanda Ortiz, presentó una defensa técnica respaldada por mediciones de campo y estudios de siniestralidad vial.

Para el Distrito, la fluidez de la que hablaban los conductores no era más que un espejismo sostenido sobre un riesgo de muerte inaceptable para los actores más vulnerables del sistema. Las estadísticas oficiales revelan un diagnóstico alarmante que obligaba a una intervención urgente:
Indicador de riesgo y volumen Registro técnico consolidado Impacto en la operación vial Conflictos viales críticos Hasta 1.300 eventos por hora Maniobras de frenado de emergencia, invasión agresiva de carril y roces de carrocería en calzada. Lesionados graves (2023–2025) 19 personas heridas Saldo de 7 motociclistas, 5 ciclistas, 4 conductores, 2 pasajeros y 1 peatón. Tráfico de ciclistas (día hábil) Más de 3.500 viajes diarios Ciclistas que cruzan obligatoriamente entre las ciclorrutas de la 50 y la 63 sin prioridad garantizada. Volumen peatonal (día hábil) 590 personas al día Transeúntes, trabajadores y estudiantes que cruzan a nivel entre Teusaquillo y Barrios Unidos. Volumen peatonal (sábados) 760 personas al día Deportistas, niños y familias que acceden a los complejos deportivos del Simón Bolívar. Percepción ciudadana de peligro 68 % de los encuestados Usuarios habituales que afirmaron haber presenciado o sufrido un conato de atropello en la glorieta.
De acuerdo con un sondeo estructurado realizado a 270 actores viales del sector, el 56 % calificó la infraestructura para peatones y bicicletas como totalmente deficiente, mientras que los factores de mayor riesgo identificados fueron el exceso de velocidad de los vehículos (20 %), el parqueo indebido sobre las bermas (17 %) y la carencia de pasos seguros demarcados (14 %). Para las autoridades, ignorar este cuadro de accidentalidad equivalía a tolerar una trampa mortal a cambio de ahorrar un par de minutos en el cronómetro del automóvil.
El choque político: La arremetida de Claudia López frente a la defensa de Galán
La semaforización de la calle 63 con carrera 50 trascendió rápidamente la discusión operativa para convertirse en una trinchera política entre dos visiones contrapuestas de ciudad.
La exalcaldesa Claudia López abrió fuego público contra la medida implementada por la actual administración, calificándola de despropósito. A través de sus canales de comunicación, López sostuvo que las glorietas tienen como principio estructural permitir el flujo continuo y que la semaforización termina por asfixiar corredores que ya venían golpeados por desvíos y frentes de obra. Su tesis encontró eco inmediato entre los conductores particulares y asociaciones de transporte que ven en la luz roja un obstáculo arbitrario a la productividad urbana.

La respuesta del Palacio Liévano no se hizo esperar. El secretario de Gobierno, Gustavo Quintero Ardila, y la secretaria de Movilidad, María Fernanda Ortiz, saltaron al ruedo para blindar técnicamente la obra. Quintero enfatizó que un trancón no se soluciona arriesgando la vida humana y recordó que la intervención respondió a solicitudes reiteradas de los comités barriales de Nicolás de Federmán, El Quirinal, El Rosario y Pablo VI.
A este respaldo institucional se sumaron expertos independientes en movilidad y sostenibilidad urbana como Darío Hidalgo, quienes recordaron que la pirámide de la movilidad urbana ubica en la cúspide al peatón y al ciclista, y en la base al vehículo motorizado particular. Hidalgo y los equipos técnicos distritales señalaron que semaforizar glorietas con alta densidad de tráfico no es un invento criollo ni una improvisación bogotana: es un estándar técnico aplicado con éxito comprobado en megaciudades del mundo como Madrid (en sus enlaces perimetrales de alta densidad), Ciudad de México (en nodos neurálgicos como el Ángel de la Independencia y la Glorieta de la Cibeles) y Washington D.C., donde el volumen de micromovilidad obliga a regular las entradas vehiculares para evitar bloqueos internos por bloqueo de carril.
¿Por qué semáforos y no un puente peatonal? La respuesta de la ingeniería moderna
Una de las preguntas más repetidas en las tertulias de conductores y en los foros ciudadanos es directa: «¿Por qué no construyeron un puente peatonal y dejaron pasar los carros por debajo sin frenarlos?».
La respuesta de los urbanistas y de la Secretaría de Movilidad es contundente: los puentes peatonales elevados representan, en su gran mayoría, un anacronismo urbano que castiga al ciudadano que camina para premiar la velocidad de los motores.

Existen tres razones técnicas y de diseño que explican el descarte definitivo del puente elevado:
- La prueba palpable a 150 metros: A escasos 150 metros de la glorieta existe un puente peatonal elevado. Dicha infraestructura permanece subutilizada de forma sistemática. Los transeúntes prefieren esquivar carros a nivel de piso antes que desviarse cientos de metros para subir rampas empinadas que resultan extenuantes, oscuras y percibidas como focos de inseguridad ciudadana.
- Exclusión y accesibilidad universal: Un puente peatonal con rampas normativas para personas en condición de discapacidad obliga a un usuario en silla de ruedas, a un adulto mayor o a una madre con coche a recorrer entre 200 y 300 metros adicionales de subida y bajada simplemente para cruzar una calzada de 15 metros. El diseño universal contemporáneo exige que las ciudades garanticen el tránsito continuo a nivel de rasante.
- El mecanismo de semaforización a demanda: La solución instalada en la calle 63 con carrera 50 no frena a los vehículos de manera arbitraria. Los semáforos peatonales ubicados en las salidas de la glorieta cuentan con pulsadores inteligentes (botones rojos de demanda) en los postes. Si no hay ningún peatón o ciclista que haya presionado el botón para solicitar el cruce, la fase vehicular se mantiene en luz verde continua, permitiendo el flujo ininterrumpido de automotores.
El corazón deportivo de Bogotá: entre el alto rendimiento, las familias y el asfalto
Para entender la trascendencia de esta glorieta hay que sacarla del mapa puramente vial y ubicarla en su contexto deportivo y recreativo. Este nodo vial es la puerta de entrada al epicentro del deporte bogotano y colombiano. A su alrededor confluyen escenarios de primer nivel:
- El Parque Metropolitano Simón Bolívar, pulmón recreativo de la ciudad.
- El Centro de Alto Rendimiento (CAR), base de entrenamiento de los mejores atletas y selecciones del país.
- El Complejo Acuático Simón Bolívar, donde entrenan selecciones de natación, clavados y polo acuático desde categorías infantiles hasta el ciclo olímpico.
- El Palacio de los Deportes, escenario de competencias bajo techo y eventos masivos.
- El Parque de Los Novios y la Biblioteca Virgilio Barco, espacios que congregan a decenas de miles de familias cada semana.
Antes de la semaforización, ver cruzar a un grupo de niños nadadores con sus morrales deportivos, o a un clavadista en muletas tras una terapia física, era presenciar un acto de temeridad urbana. Los deportistas debían esperar durante minutos sobre separadores de concreto de apenas un metro de ancho, viendo pasar buses, motocicletas y carros particulares a más de 60 km/h que tomaban la curva acelerando a fondo.
Asimismo, este sector es paso obligado para miles de usuarios de la ciclorruta de la carrera 50, quienes debían arrojarse a la calzada vehicular arriesgando caídas o arrollamientos. A esta dinámica cotidiana se suma la celebración de carreras de atletismo de calle como la Expedición Bodytech, la Media Maratón de Bogotá y eventos culturales multitudinarios en el Simón Bolívar, como el Festival Cordillera, que transforman radicalmente la demanda operativa de estas calzadas.
Por si fuera poco, la entrada en funcionamiento de los semáforos coincidió cronológicamente con la imposición de comparendos sancionatorios en el carril preferencial para buses del SITP a lo largo de la calle 63. Esta medida busca priorizar a los más de 7.000 usuarios diarios del transporte público colectivo, restringiendo el carril derecho para los particulares y concentrando el flujo motorizado en los dos carriles restantes, lo que incrementó la sensación de congestión entre los propietarios de vehículos particulares.
Mitos y verdades: Guía rápida para entender la nueva glorieta
Para quienes deben transitar diariamente por la intersección de la calle 63 con carrera 50, el Centro de Gestión de Tránsito y los especialistas han trazado una línea divisoria entre los rumores de calle y el funcionamiento técnico real del sistema:
| Creencia popular / Queja | Realidad técnica verificada | Recomendación para el conductor |
| «La glorieta colapsó definitivamente y nunca volverá a fluir» | Los semáforos evitan colisiones por entrecruzamiento, organizando el ingreso y manteniendo una velocidad promedio más constante. | Respete la demarcación de carril antes de entrar y evite bloquear la intersección cuando la luz esté en amarillo. |
| «El semáforo se queda en rojo para los carros sin que pase nadie» | Los pasos peatonales en las salidas son a demanda mediante botón; si nadie pulsa el dispositivo, el carro tiene verde permanente. | Mantenga la calma en salidas despejadas; la luz roja solo dura los segundos necesarios para el paso seguro del transeúnte. |
| «Fue una obra caprichosa que no contó con la comunidad» | La semaforización surgió de mesas barriales y una encuesta técnica de percepción a 270 actores viales de la zona. | Esté alerta a la presencia de menores de edad y deportistas cruzando hacia el Complejo Acuático y el CAR. |
| «Semaforizar una rotonda es un error de ingeniería inédito» | Es una práctica de diseño estándar en el urbanismo global para rotondas saturadas que superan los 1.000 vehículos/hora con alta concurrencia peatonal. | Acomode su velocidad de aproximación a un máximo de 30 a 50 km/h para sincronizarse con los intervalos de verde. |
El veredicto periodístico: la batalla por el modelo de ciudad
La acalorada discusión sobre los nuevos semáforos en la glorieta de la calle 63 con carrera 50 no es un simple choque entre conductores apurados y agentes de tránsito. Es la encarnación viva del dilema que define a Bogotá en pleno siglo XXI: decidir si las vías arterias continuarán siendo autopistas diseñadas con exclusividad para la velocidad del automóvil privado o si se convertirán en corredores de convivencia pacífica donde el peatón, el ciclista y el atleta tengan derecho a cruzar sin arriesgar la vida.
Los datos fríos demuestran que mantener la glorieta sin control semafórico no era sinónimo de fluidez perfecta, sino de una ruleta rusa de 1.300 conflictos por hora y decenas de personas lesionadas. El trancón que hoy desespera al automovilista no se produce únicamente por la presencia de una luz roja; se debe a un parque automotor desbordado, a frentes de obra simultáneos en los alrededores y a la falta de cultura vial para respetar los carriles de giro.
La tarea ineludible de la Secretaría Distrital de Movilidad y del Centro de Gestión de Tránsito no consiste en desmontar los semáforos para volver a la selva del más fuerte, sino en calibrar con precisión matemática los tiempos de los ciclos semafóricos mediante sensores en tiempo real. Si se logra una sincronización inteligente que dé verde al flujo vehicular mientras los pulsadores no registren peatones, Bogotá habrá demostrado que la protección de la vida no está peleada con la eficiencia del motor, logrando que el derecho a llegar rápido no se cobre jamás la integridad de quienes se desplazan a pie o en bicicleta.
En Mundo Motor verificamos nuestros datos. Conoce nuestro Código de Ética y nuestra Política de contenido original.
Descubre más de Mundo Motor
Recibe alertas cuando cambien las normas y salgan nuevas motos. Gratis y sin spam.
-
Novedadeshace 2 semanasZXMoto y su motor V5 de 253 CV: El órdago con el que Zhang Xue quiere revolucionar el segmento superbike
-
Novedadeshace 2 semanasFotomultas en Colombia ¿Abelardo de la Espriella y MinTransporte frenan comparendos irregulares?
-
Novedadeshace 2 semanasKTM 690 Rally 2027: 692,7 cc, 79 CV y 20 litros de combustible
-
Moto Tipshace 2 semanasBujía de moto: cada cuánto cambiarla y qué revela su color
-
Novedadeshace 7 díasAuteco cumple 85 años: Así es su plan de inversión de US$8 millones y el nuevo mapa del mercado de motos en Colombia
-
Deporteshace 2 semanasÁlex Rins anuncia su retiro del motociclismo al final de 2026
-
Deporteshace 2 semanasMiller y Binder van a WorldSBK 2027 y Bulega llega a MotoGP con VR46
-
Novedadeshace 1 semanaEstaciones de servicio 24 horas en Colombia: qué implica para las motos
