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El peso electoral del voto motero en Colombia 2026: Qué llegó al Congreso y qué quedó por fuera

Las elecciones legislativas de 2026 mostraron que la agenda de los motociclistas gana visibilidad política. Análisis del voto motero y su impacto en el Congreso.

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Actualizado el 17 de abril de 2026

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Una elección que puso a prueba el alcance del voto motero

Las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026 confirmaron que la movilidad en moto en Colombia ya no es un asunto marginal dentro de la conversación pública. En un país donde la motocicleta es medio de transporte, herramienta de trabajo y activo económico para millones de hogares, el debate sobre tránsito, seguridad vial, fotomultas, SOAT, grúas, patios, peajes y restricciones urbanas adquirió una traducción política más visible que en procesos anteriores.

Sin embargo, conviene hacer una precisión metodológica: los resultados consultados en las horas posteriores a la elección corresponden a tableros de preconteo o avances de escrutinio, mientras que la declaratoria definitiva depende del proceso formal de escrutinio electoral. Por eso, este artículo separa con cuidado los hechos verificables, las propuestas de campaña y el análisis político derivado de las cifras disponibles al cierre de esta edición.

La conclusión central es que el voto motero en las elecciones legislativas de Colombia 2026 mostró capacidad para instalar agenda, pero todavía no se consolidó como una bancada homogénea ni como un bloque electoral unificado. Hubo candidaturas con discurso sectorial, apoyos de líderes del motociclismo y campañas dirigidas explícitamente a conductores y motociclistas, pero los resultados fueron desiguales.

Por qué el voto de los motociclistas importa en Colombia

La relevancia política del sector se entiende mejor al mirar el tamaño del parque automotor y el papel de la moto en la economía cotidiana. En Colombia, las motocicletas representan la mayoría del parque automotor activo y su uso se concentra en desplazamientos al trabajo, actividades productivas, entregas, comercio y transporte individual. A eso se suma que los motociclistas siguen siendo el grupo más afectado por la siniestralidad vial, lo que convierte a la seguridad vial y a la regulación del tránsito en asuntos de alto interés público.

Ese contexto explica por qué varias campañas intentaron conectar con un electorado sensible a temas como el costo del SOAT para motos, la discusión sobre eventuales peajes para motos, las restricciones al parrillero, la legalidad de ciertas prácticas de inmovilización, el uso de fotomultas y la necesidad de una reforma al Código Nacional de Tránsito.

Candidatos ligados a la movilidad en moto que marcaron la elección

Gersson Vargas Valdeleón, conocido como Señor Biter

El caso más visible fue el de Gersson Vargas Valdeleón, conocido en redes sociales como Señor Biter, candidato al Senado por el Partido Liberal. Su nombre venía asociado desde antes de la campaña a contenidos sobre tránsito, procedimientos viales, defensa de conductores y cuestionamientos a prácticas como las fotomultas, los cobros de grúas y las inmovilizaciones. Durante la campaña presentó su aspiración como una búsqueda de representación directa para conductores y usuarios de la vía.

Su discurso se concentró en una agenda de movilidad con énfasis en debido proceso, revisión de sanciones, control a abusos operativos, reorganización del sistema de tránsito y una defensa pública de lo que denominó la dignidad de la movilidad. Entre los temas más visibles de su campaña estuvieron la regulación de fotomultas, la revisión de patios y grúas, la discusión sobre cobros asociados al tránsito y la necesidad de una estructura más garantista para conductores y motociclistas.

Con base en los resultados electorales consultados tras la jornada, su votación se ubicó por encima de los 122 mil votos, lo que lo convirtió en la figura más exitosa entre las candidaturas del universo de la movilidad con proyección nacional. Desde el punto de vista político, su caso mostró que una candidatura con identidad sectorial puede tener mayor viabilidad cuando se inserta en una lista competitiva de alcance nacional.

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Miguel Forero, una candidatura asociada a la defensa de los motociclistas

Otro nombre central fue el de Miguel Forero, quien desarrolló una campaña orientada a representar a motociclistas y conductores desde una narrativa más gremial. Su nombre apareció vinculado al entorno político impulsado por Julián Forero, conocido como Fuchi, concejal de Bogotá y figura reconocida dentro del activismo de motociclistas en la capital.

La campaña de Miguel Forero insistió en la necesidad de reformar el Código Nacional de Tránsito, revisar el modelo de control vial, limitar abusos en inmovilizaciones y fortalecer garantías para los usuarios de la vía. También planteó críticas al uso recaudatorio de ciertos instrumentos de control y defendió una agenda de mayor protección para quienes dependen de la moto como herramienta de trabajo.

Aunque su candidatura logró visibilidad dentro del sector, no alcanzó el nivel de respaldo suficiente para ubicarse entre las opciones con mayores probabilidades de llegar al Senado en los resultados revisados. Su caso refleja una de las tensiones de esta elección: el alto nivel de identificación sectorial no siempre se traduce en una estructura electoral competitiva a escala nacional.

Diana Jazmín Cristiano y la apuesta de “Motociclistas y Conductores Unidos por la Causa”

En la Cámara por Bogotá también hubo una apuesta con identidad sectorial explícita. Diana Jazmín Cristiano, activista vinculada a causas de mujeres motociclistas y conductoras, fue una de las caras visibles de la lista Motociclistas y Conductores Unidos por la Causa. Su trayectoria pública ha estado asociada al trabajo con comunidades de mujeres moteras y a iniciativas de acompañamiento social desde ese entorno.

La lista buscó consolidar un voto urbano identificado con la defensa de motociclistas, conductores y usuarios de la vía, pero no alcanzó una curul en Bogotá. Aun así, su desempeño dejó un dato político relevante: existe un nicho electoral dispuesto a respaldar candidaturas construidas desde la experiencia cotidiana de la movilidad, aunque todavía no con la magnitud suficiente para superar las barreras del sistema electoral en una circunscripción tan competida.

Quiénes capitalizaron mejor el voto motero y por qué

Si se observa el comportamiento de las candidaturas asociadas con la movilidad en moto, el balance sugiere que el sector obtuvo más visibilidad que representación orgánica. La mejor posición la alcanzó una candidatura que combinó identidad temática con una estructura partidista robusta. En contraste, las apuestas más estrictamente gremiales o locales encontraron límites en la lógica del sistema electoral, el umbral efectivo de competencia y la fragmentación del propio electorado.

Eso permite una lectura prudente: el voto de los motociclistas existe como fuerza de presión, como comunidad digital y como agenda sectorial, pero no se comportó en 2026 como un bloque cerrado. Una parte se identificó con candidaturas de defensa de conductores; otra siguió liderazgos locales; otra permaneció distribuida entre colectividades tradicionales o no votó de forma cohesionada alrededor de una sola propuesta motera.

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Temas que llevaron las campañas dirigidas a motociclistas

Las campañas que buscaron interpelar a los usuarios de moto no giraron alrededor de una sola reivindicación. Por el contrario, construyeron una agenda amplia de movilidad y transporte que incluyó varios asuntos sensibles para el bolsillo y la operación diaria de los conductores.

  • SOAT para motos: uno de los temas más sensibles por su impacto económico y por el debate permanente sobre tarifas, cobertura, evasión y sostenibilidad del sistema.
  • Fotomultas: campañas y activistas insistieron en revisar su implementación, el debido proceso y el equilibrio entre prevención y recaudo.
  • Grúas y patios: siguieron siendo un foco de inconformidad por costos, procedimientos y legalidad en ciertas inmovilizaciones.
  • Restricción del parrillero: continuó como tema políticamente sensible, especialmente por el debate sobre medidas temporales o locales asociadas a seguridad ciudadana.
  • Peajes para motos: aunque no hubo una medida general vigente de cobro para todas las motos, el asunto volvió a ser usado como alerta política por su capacidad de movilización social.
  • Seguridad vial: también hubo propuestas enfocadas en educación, formación de conductores, reducción de la siniestralidad y actualización del marco normativo.

El debate sobre SOAT 2026 para motos y su uso en campaña

El SOAT para motos en 2026 siguió siendo uno de los ejes más delicados de la conversación pública. En campaña aparecieron propuestas de reforma profunda, críticas al costo del seguro y planteamientos para rediseñar componentes del sistema. En términos informativos, conviene distinguir entre tres planos: la tarifa oficial vigente, las propuestas políticas de modificación y los cálculos proyectados por candidatos o analistas.

Para una nota periodística rigurosa, lo verificable es que las tarifas máximas del SOAT fueron actualizadas por la autoridad financiera competente y que las motocicletas de ciertos rangos de cilindraje siguen bajo un esquema diferencial. Distinto es afirmar que una reforma concreta reducirá el valor a una cifra exacta: eso solo puede presentarse como propuesta de campaña y no como resultado asegurado.

Ese matiz es importante porque la discusión sobre el precio del SOAT para motos tiene alto impacto SEO y alto interés de audiencia, pero también exige precisión editorial. El periodismo especializado gana credibilidad cuando diferencia entre norma vigente, promesa política y escenario hipotético.

Restricción del parrillero, seguridad y control: un tema con alto costo político

Otro punto de campaña fue la discusión sobre la restricción del parrillero en moto, especialmente en contextos de seguridad y orden público. Para el sector, este tema suele condensar una percepción de estigmatización sobre la moto como vehículo. Para autoridades locales, en cambio, suele justificarse como herramienta excepcional de control en determinados momentos o territorios.

Las campañas dirigidas a motociclistas capitalizaron ese malestar y lo conectaron con una crítica más amplia a las decisiones de movilidad que, según esos sectores, castigan a usuarios de bajos y medianos ingresos sin resolver de fondo los problemas de inseguridad ni de siniestralidad vial. En términos legislativos, es probable que la discusión continúe en el nuevo Congreso, especialmente si se plantean reformas al marco de tránsito o límites a las facultades locales en esta materia.

La influencia digital en las elecciones legislativas de Colombia 2026

Estas elecciones también confirmaron que el ecosistema digital siguió siendo un canal importante de movilización política. En el caso del sector de motos y movilidad, varios liderazgos se construyeron primero en redes sociales, donde acumularon audiencias a partir de contenido práctico, comentarios sobre procedimientos viales, denuncias ciudadanas o pedagogía jurídica.

Sin embargo, el paso de la influencia digital al voto efectivo no fue automático. La elección mostró que la popularidad en redes puede ayudar a instalar una agenda y a ganar notoriedad, pero no reemplaza la necesidad de estructura territorial, alianzas políticas, organización electoral y credibilidad programática. En otras palabras, la influencia digital fue una condición útil, pero no suficiente.

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Qué deja esta elección para la industria y el ecosistema de las motos

Para fabricantes, ensambladoras, importadores, concesionarios, aseguradoras, plataformas de movilidad y actores del mercado posventa, el resultado electoral tiene un interés concreto. Si la agenda de los motociclistas en Colombia gana visibilidad legislativa, temas como costos regulatorios, seguridad vial, estándares técnicos, seguros obligatorios, formalización del uso de la moto y tratamiento tributario podrían entrar con más fuerza en la deliberación pública.

No obstante, una lectura responsable indica que todavía no existe una bancada sectorial consolidada que garantice cambios inmediatos. Lo que sí existe es una mayor exposición política del tema y una ventana para que los debates sobre tránsito y movilidad en moto dejen de tratarse únicamente desde el enfoque sancionatorio o coyuntural.

Conclusión: el voto motero en Colombia ganó agenda, pero no una bancada propia

Las elecciones legislativas de 2026 mostraron que el voto motero ya tiene capacidad para influir en la conversación pública y para impulsar candidaturas con identidad reconocible en temas de tránsito y movilidad. También dejaron claro que esa fuerza todavía se expresa de forma fragmentada y que su traducción en representación parlamentaria depende, en buena medida, de la capacidad de articular causa sectorial, estructura política y propuesta legislativa creíble.

El principal resultado político para el universo de la moto no fue la consolidación de una gran bancada independiente, sino la confirmación de que la agenda de los motociclistas dejó de ser periférica. El nuevo Congreso tendrá bajo observación asuntos como SOAT, fotomultas, grúas, patios, seguridad vial y restricciones a la circulación. La pregunta de fondo ya no es si esos temas tienen peso electoral, sino si los sectores que dicen representar a los motociclistas lograrán convertir esa visibilidad en incidencia legislativa sostenida.

Angelo Aponte: Es el director creativo y de arte, cofundador y redactor SEO, además de analista en Mundo Motor. También con experiencia en el monitoreo de radio, televisión y prensa para Simbiu.es y Simbiu.cl.
Autor: Angelo Aponte
Director creativo y de arte, cofundador y redactor SEO, además de analista en Mundo Motor. También con experiencia en el monitoreo de radio, televisión y prensa para Simbiu.es y Simbiu.cl.

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Cofundador y Director Creativo de Mundo Motor, medio especializado en motociclismo y tecnología. Comunicador social y periodista, enfocado en estrategia visual, contenido SEO y calidad editorial. Analista de monitoreo de medios (Chile y España) en SIMBIU.

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Estaciones de servicio 24 horas en Colombia: qué implica para las motos

El gremio Somos Uno dice que operar 24/7 subió 53,5% desde julio de 2024. Qué significa para tanquear de noche en moto en Colombia y en zona rural.

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Precio Gasolina hoy en Colombia febrero

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El gremio Somos Uno, que agrupa a más de 6.400 estaciones de servicio en Colombia, advirtió el 13 de septiembre de 2026 que el esquema de operación 24 horas se volvió difícil de sostener por el aumento de los costos laborales. Según el gremio, mantener una estación abierta las 24 horas de los siete días de la semana pasó de costar 1,18 millones de pesos semanales en julio de 2024 a 1,81 millones en julio de 2026.

No hay ninguna norma que ordene cerrar estaciones de noche. Lo que hay es un cambio de costos que ya está empujando a algunos operadores a recortar horarios por decisión propia. Para el motociclista colombiano, eso se traduce en una pregunta concreta: dónde tanquear después de las 10 de la noche, sobre todo fuera de las grandes ciudades.

Las cifras que puso el gremio sobre la mesa

El análisis de Somos Uno compara el costo de nómina de una estación en operación permanente entre julio de 2024 y julio de 2026. Estos son los datos que reportó el gremio:

IndicadorCifra
Costo semanal de operar 24/7 en julio de 20241,18 millones de pesos
Costo semanal de operar 24/7 en julio de 20261,81 millones de pesos
Variación en dos años53,5%
Brecha frente al margen reconocido272 pesos por galón
Margen regulado vigente1.155 pesos por galón
Estaciones caracterizadas por la CREG5.057

La brecha de 272 pesos por galón equivale al 23,6% del margen que reconoce hoy la regulación. Es el punto central del reclamo: el gremio sostiene que el mecanismo de actualización del margen no incorporó los cambios laborales al mismo ritmo al que subieron.

David Jiménez Mejía, vocero nacional de Somos Uno, puso el foco en los municipios pequeños. Dijo que “en algunos municipios, el cierre de una estación no significa simplemente perder un negocio”, sino comprometer el abastecimiento de toda una zona.

Surtidor de gasolina en una estación de servicio en Colombia
El costo de mantener una estación abierta de noche depende de los recargos nocturnos y dominicales.

Por qué subió el costo de tener una estación abierta de noche

El origen está en el nuevo marco laboral. La Ley 2466 de 2025 modificó tres variables que pesan directamente sobre un turno nocturno:

  • Franja nocturna ampliada. La jornada nocturna arranca desde las 7:00 p. m. y no a las 10:00 p. m., cambio que empezó a regir el 25 de diciembre de 2025. Son tres horas más de recargo por turno.
  • Jornada semanal más corta. La reducción progresiva de la jornada laboral obliga a cubrir el mismo horario con más personal o más horas extra.
  • Recargo dominical y festivo al alza. El recargo sube por etapas hasta llegar al 100% en 2027.

Somos Uno también reportó que el empleo formal del sector creció 29,3% entre 2022 y 2025, de 52.600 a 68.000 puestos, y que la informalidad bajó del 28,7% al 21,4%. Son cifras del propio gremio y muestran el otro lado del mismo cambio: más nómina formal y, con ella, más costo fijo.

Qué cambia para el motociclista

El efecto no es uniforme. En Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla hay densidad suficiente para que siempre quede una estación abierta. El problema aparece en corredores rurales, vías secundarias y municipios con una o dos estaciones, donde el cierre de una sola deja un tramo largo sin servicio.

Tres perfiles sienten el cambio antes que el resto:

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  1. Domiciliarios y trabajadores de turno nocturno. Son los que tanquean entre las 10 de la noche y las 5 de la mañana, justo en la franja que está bajo revisión. Quien trabaja en moto ya conoce el costo de perder veinte minutos buscando una bomba abierta.
  2. Viajeros de carretera. Las motos de baja y media cilindrada tienen tanques pequeños y autonomías cortas frente a un carro. En una salida nocturna, la distancia entre estaciones abiertas pesa más que la distancia total del recorrido.
  3. Zona rural y veredal. Donde el abastecimiento ya era limitado, cualquier recorte de horario obliga a planear el tanqueo con horas de anticipación.

La recomendación práctica es simple y no depende de cómo termine la discusión regulatoria: tanquear antes de las 7:00 p. m. cuando el plan incluya carretera de noche y verificar el horario de las estaciones del trayecto antes de salir, no durante el viaje. Para quien usa la moto como herramienta de trabajo, el tanqueo pasa a ser parte de la planeación del turno, como ya lo es en las motos de trabajo más usadas en Colombia.

Una discusión que se suma a otras sobre el costo de rodar

El tema llega en un momento en el que varios frentes regulatorios tocan el bolsillo del motociclista al mismo tiempo. En el Congreso avanza la discusión sobre el espaciamiento de peajes cada 150 kilómetros, y el Ministerio de Transporte revisa el régimen de comparendos y el funcionamiento de las fotomultas.

Ninguno de esos frentes está cerrado. La diferencia con el caso de las estaciones de servicio es que aquí no se necesita una decisión de gobierno para que el efecto llegue: basta con que cada operador haga cuentas y ajuste su horario.

Lo que aún no está claro

No hay un dato público que diga cuántas estaciones ya redujeron su horario ni en qué departamentos. El gremio habla de operadores que están replanteando el esquema, pero sin un registro consolidado es imposible saber si se trata de casos aislados o de una tendencia extendida. Para el motociclista, ese es justamente el dato que haría falta para planear una ruta nocturna con certeza.

Tampoco se conoce si la CREG ajustará el margen de comercialización para incorporar el mayor costo laboral, ni en qué plazo. El gremio calcula la brecha en 272 pesos por galón, pero esa cifra es su propio cálculo y no una conclusión del regulador. Si el margen se ajusta, el costo puede terminar reflejado en el precio del galón; si no se ajusta, el ajuste tiende a llegar por el lado del horario.

Y falta claridad sobre el efecto en municipios con una sola estación. No existe un inventario público de esos casos, que son los que definirían si el problema es de comodidad o de abastecimiento real.

Información verificada el 14 de septiembre de 2026 con los reportes públicos del gremio Somos Uno. Las cifras de costos y márgenes corresponden al cálculo del propio gremio y no a una determinación del regulador.

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