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Por qué Rusia y Ucrania usan motos como unidades de asalto
En pleno 2025, Rusia y Ucrania emplean motocicletas como unidades de asalto. Analizamos sus ventajas, enormes riesgos y el debate estratégico que abre esta controvertida táctica en el campo de batalla.
En pleno 2025, cuando el mundo asocia el combate a drones kamikazes, satélites espías y misiles inteligentes, las imágenes que llegan desde el frente de batalla entre Rusia y Ucrania resultan, cuanto menos, desconcertantes. En videos que circulan ampliamente, se observan columnas de motocicletas cargadas con soldados fuertemente armados, lanzándose a la ofensiva como si fueran parte de un guion distópico al estilo Mad Max.
Lejos de la ficción, se trata de una realidad tangible que define parte de la guerra moderna en Europa del Este. Mientras la tecnología bélica se sofistica hasta niveles impensados, tanto rusos como ucranianos han optado por recurrir a un recurso táctico que parecía extinto: unidades de asalto montadas en motocicletas.
Este fenómeno plantea una pregunta crucial: ¿es una maniobra ingeniosa adaptada a las exigencias del terreno y de la guerra actual, o una completa insensatez que sacrifica vidas a cambio de pequeños avances? Este artículo analiza con rigor la evolución histórica del empleo de motocicletas en combate, su resurgimiento en Ucrania, las ventajas que ofrecen, los enormes riesgos que implican y el controvertido debate sobre su verdadera eficacia.
Las motocicletas en la historia bélica: de la Primera Guerra Mundial a conflictos irregulares

Aunque hoy resulte impactante, las motocicletas han estado ligadas a la guerra desde hace más de un siglo. Durante la Primera Guerra Mundial, sirvieron para mensajería, reconocimiento y transporte rápido en terrenos donde los vehículos pesados quedaban atascados o avanzaban con excesiva lentitud.
El protagonismo de estos vehículos aumentó todavía más durante la Segunda Guerra Mundial. Las tropas alemanas hicieron célebres sus motocicletas con sidecar, que permitían movilizar unidades de reconocimiento, patrullar extensas zonas ocupadas e incluso brindar apoyo logístico a columnas blindadas.
Por su parte, las Norton británicas y las Harley Davidson estadounidenses desempeñaron un papel clave al garantizar el enlace entre diferentes unidades, transportar mensajes urgentes, patrullar líneas del frente y adentrarse en territorios hostiles donde un tanque o un camión serían blanco fácil.
Tras el fin del conflicto global, el papel de las motocicletas en los ejércitos se redujo notablemente. Sin embargo, nunca desapareció por completo. En guerras menos convencionales, como insurgencias y conflictos de baja intensidad, siguieron utilizándose gracias a su bajo costo, facilidad de mantenimiento y movilidad inigualable. En general, estos vehículos quedaron asociados a bandos con menos recursos, que buscaban compensar su desventaja tecnológica con velocidad y sorpresa.
Ucrania y Rusia: las motos regresan al protagonismo
Cuando estalló la guerra en Ucrania, las motocicletas empezaron a desempeñar funciones logísticas y de apoyo secundario. Se utilizaban para mover suministros, evacuar heridos de forma improvisada o patrullar zonas rurales donde la orografía (rama de la geografía física que se dedica al estudio y descripción de las montañas y las formas del relieve terrestre en general) complicaba el tránsito de camiones o blindados ligeros. En un frente tan largo y fragmentado como el ucraniano, esa movilidad ligera siempre fue útil.
Lo verdaderamente novedoso surgió a mediados de 2024, cuando ambos bandos comenzaron a organizar unidades específicamente diseñadas para el combate directo montado en motocicletas. Este giro táctico no tiene precedentes recientes y constituye un retorno —en forma y fondo— a estrategias de principios del siglo pasado, pero adaptadas a las condiciones tecnológicas actuales.
¿Por qué emplear motocicletas en el frente actual?
Ventajas tácticas en un teatro saturado de drones
A primera vista, emplear motocicletas en una guerra dominada por drones FPB, artillería guiada y vigilancia satelital parece un contrasentido. Sin embargo, este recurso responde a necesidades muy concretas.
- Rapidez y flexibilidad:
Las motos son capaces de cruzar posiciones en minutos, flanquear defensas, internarse en callejones estrechos o campos embarrados donde un blindado quedaría atascado. Esto permite realizar ataques veloces que toman al enemigo desprevenido. - Difícil detección:
Al ser vehículos pequeños, con una firma térmica y radar reducida, son más difíciles de detectar que un tanque o un vehículo blindado, incluso para drones de observación. Esto otorga una ventana táctica para sorprender o explorar sin ser identificados de inmediato. - Costos irrisorios:
Una motocicleta, como las que Rusia usa en Ucrania, puede costar entre $2.000 y $3.500, comparado con los $160.000 de un Tiger M o incluso los $5.000 de una camioneta UAZ sin blindaje. Además, mientras sustituir un blindado destruido puede tardar días o semanas, reponer una moto apenas requiere horas y tiene un impacto logístico y financiero mínimo.
El precio a pagar: vulnerabilidad extrema
Por supuesto, esas ventajas vienen acompañadas de graves inconvenientes. La falta de blindaje convierte a las motocicletas en vehículos altamente vulnerables:
- No protegen contra balas ni metralla.
- Son inútiles frente al frío extremo o las lluvias torrenciales, que afectan la moral y la resistencia física de los soldados.
- Un solo impacto cercano de artillería o un ataque de dron FPB puede aniquilar toda una escuadra montada.
A pesar de estas debilidades, Rusia ha decidido explotar su potencial ofensivo, aceptando que las pérdidas humanas serán significativas. Se trata de una apuesta por el factor sorpresa y el bajo costo económico, aun si eso implica un alto costo en vidas.
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¿Cómo están organizadas estas unidades?
No hablamos de escuadrones improvisados. Las unidades de motociclistas de combate suelen estructurarse con disciplina y roles claros.
- Suelen estar conformadas por 4, 6 u 8 motocicletas, cada una con uno o dos tripulantes.
- Algunas motos transportan únicamente al conductor, mientras que otras suman un segundo combatiente con rifles automáticos o escopetas.
- En total, un destacamento raramente supera los 16 efectivos, lo que facilita moverse rápido y dispersarse ante un ataque.
En varios casos, estas unidades incluyen inhibidores de guerra electrónica, instalados en el chasis de la moto o llevados en las mochilas. Su objetivo es interferir la señal entre los drones enemigos y sus operadores, reduciendo las probabilidades de ser impactados con precisión.
También se han visto adaptaciones improvisadas como techos, redes y estructuras camufladas, intentando engañar a la vigilancia aérea. Si bien estas modificaciones buscan confundir a los drones que patrullan en busca de blancos prioritarios, su efectividad es limitada frente a un ataque directo.
Las tácticas principales que emplean en el campo de batalla
Estas unidades sobre dos ruedas no actúan de manera azarosa. Existen varias maniobras específicas que explotan la rapidez y maniobrabilidad de las motocicletas.
1. Flanqueos tácticos
Las motos rodean la posición enemiga desde un solo lado, atacando desde un ángulo no esperado. Esto obliga a los defensores a redistribuir su fuego, abriendo brechas que pueden ser aprovechadas por otras fuerzas.
2. Movimiento de pinza
Se dividen en dos grupos que atacan simultáneamente por ambos flancos, buscando cercar y desorientar a quien defiende. La velocidad permite ejecutar la maniobra antes de que el enemigo reorganice su defensa.
3. Maniobras de distracción
Un pequeño grupo se deja ver o incluso realiza un ataque frontal para fijar la atención enemiga, mientras la verdadera ofensiva avanza desde otro sector.
4. Operaciones de infiltración profunda
Consiste en atravesar la primera línea y adentrarse en la retaguardia enemiga. El objetivo no siempre es un enfrentamiento directo, sino romper cadenas logísticas, cortar rotaciones de tropas o simplemente sembrar el caos.
5. Reconocimiento en fuerza
Quizá la más característica. Se avanza deliberadamente para medir la respuesta enemiga. Si no hay resistencia, se continúa el avance; si hay fuego, se repliega, habiendo obtenido valiosa información sobre la ubicación y potencia de las defensas.
Un dilema sin consenso: ¿éxito táctico o carnicería innecesaria?
Aquí radica la polémica. Muchos medios occidentales y analistas militares critican duramente esta táctica rusa, señalando que por cada pequeño avance exitoso se pagan demasiadas vidas. De hecho, abundan los videos en redes sociales, sobre todo en canales pro-ucranianos, que muestran cómo drones y artillería destruyen fácilmente a estos grupos.
El argumento es que un dron FPB es más rápido que cualquier motocicleta, y ni siquiera requiere un impacto directo: una detonación cercana basta para eliminar un escuadrón completo.
Si es tan riesgoso, ¿por qué Ucrania lo está replicando?
Paradójicamente, la respuesta de Ucrania ha sido organizar sus propias brigadas de motociclistas de asalto. Esto sugiere que, pese al alto costo humano, algo de la estrategia rusa está funcionando en el terreno.
Los comandantes ucranianos parecen haber concluido que en un frente tan extenso, plagado de trincheras, campos minados y vigilancia aérea, disponer de unidades extremadamente móviles ofrece ventajas que compensan —al menos en parte— los riesgos.
Así, Ucrania replica maniobras similares, adaptando el recurso a su doctrina y capacidades logísticas.
La utilización intensiva de motocicletas en la guerra de Ucrania no es una solución mágica, como intentan retratar algunos medios prorrusos. Tampoco es una insensatez suicida sin lógica militar, como aseguran ciertos comentaristas occidentales.
Más bien representa un síntoma claro del tipo de guerra que se libra actualmente: rápida, fragmentada, caótica, improvisada y extremadamente violenta. En ese contexto, las motocicletas ofrecen una respuesta pragmática, aunque brutal, a un escenario donde grandes formaciones blindadas son fácilmente detectadas y destruidas.
Si este fenómeno se consolidará o quedará como una curiosidad táctica pasajera, solo el desarrollo del conflicto y el balance de pérdidas y ganancias podrán determinarlo.
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Kit de arrastre: cuándo cambiarlo completo y por qué nunca solo una pieza
El kit de arrastre es crucial para la seguridad de la moto. Su desgaste silencioso puede causar fallas graves. Cambiar todos los componentes juntos es más económico y seguro que sustituir solo uno.
Es la parte más castigada de la moto y también la más ignorada. Mientras el motor recibe revisión cada cierto tiempo y los frenos hacen ruido cuando piden cambio, el kit de arrastre se desgasta en silencio hasta el día en que la cadena salta. Cuando eso pasa a 80 km/h, el resultado no es un susto: es la rueda trasera bloqueada o el cárter del motor perforado. Esta es la guía para llegar al taller antes de la falla, no después.
Qué es el kit de arrastre y por qué importa tanto
El kit de arrastre, también llamado kit de transmisión, es el conjunto que lleva la potencia del motor hasta la rueda trasera. Está formado por tres piezas que trabajan como una sola:
- El piñón de ataque (o piñón de salida): el engranaje pequeño que va a la salida de la caja de cambios, oculto detrás de una tapa plástica en el lado izquierdo del motor.
- La cadena: el eslabonado metálico que conecta piñón y corona.
- La corona (o plato, o catalina): el engranaje grande montado sobre la rueda trasera.
Todo lo que sale del motor —la potencia, el par, las vibraciones de cada aceleración y cada frenada con motor— pasa por esos tres componentes. Por eso son los primeros en sufrir cuando hay mal mantenimiento, y los primeros en avisar cuando algo no anda bien. El problema es que el conductor casi nunca escucha el aviso a tiempo.
La regla técnica: o se cambia todo, o no se cambia nada
Esta es la conversación más frecuente en cualquier taller: el cliente llega con una cadena estirada y pide que le cambien “solo la cadena, que la corona todavía sirve”. La respuesta técnica correcta es no.
La razón es mecánica, no comercial. Los tres componentes se desgastan al mismo tiempo y se acoplan entre sí como un sistema. Cuando la cadena se estira, los dientes del piñón y de la corona pierden su perfil original: se vuelven afilados, curvos, en forma de gancho. Si en ese piñón y esa corona desgastados se monta una cadena nueva, la cadena nueva queda condenada. Los dientes deformados la rayan, la fuerzan en zonas donde no debería trabajar y aceleran su elongación. En cuestión de pocos miles de kilómetros, esa cadena nueva queda inservible.
Lo mismo pasa al revés. Cambiar el piñón y la corona sin cambiar la cadena vieja significa montar dientes nuevos a una cadena que ya tiene eslabones desgastados o gripados, lo que desgasta los dientes nuevos en tiempo récord.
En la práctica, cambiar una sola pieza sale más caro que cambiar el conjunto. El kit completo se compra a un precio cercano al de los componentes sueltos, dura mucho más y trabaja con la sincronía con la que fue diseñado de fábrica.
7 señales claras de que el kit está pidiendo cambio

No hace falta ser mecánico para detectarlas. Estas son las pistas que cualquier motociclista puede revisar:
- Dientes del piñón o la corona con forma de gancho, afilados o curvados. El perfil original es simétrico y redondeado; cualquier cosa que se aleje de eso es desgaste avanzado.
- La cadena se separa de la corona al tirarla hacia atrás. Si al halarla con la mano se ven los dientes de la corona, el conjunto está vencido.
- La cadena no se puede tensar más. Cuando el tensor del basculante ya está en su posición máxima y la cadena sigue floja, significa que se estiró todo lo que podía estirarse.
- Tensión desigual en distintas zonas. Si al girar la rueda en el caballete la cadena se tensa en unos puntos y se afloja en otros, hay eslabones gripados o desgaste irregular. Es peligroso: aumenta el riesgo de rotura.
- Eslabones rígidos. Eslabones que no se doblan suavemente indican falta de lubricación interna y desgaste del eje del pasador.
- Sonido metálico de golpeteo al acelerar y desacelerar. Es la cadena pegándole al basculante o saltando dientes.
- Óxido que no sale con limpieza, o pasadores desplazados de su eje. Cualquiera de los dos indica que la integridad estructural está comprometida.
Una sola de estas señales ya es razón para programar el cambio. Si aparecen dos o tres, no se debería seguir rodando.
Cuánto dura el kit en condiciones reales
No hay un kilometraje exacto porque la vida útil depende del tipo de cadena, del uso, del clima y, sobre todo, del mantenimiento. Estos son los rangos que manejan los talleres y los fabricantes:
- Cadena estándar sin retén: entre 5.000 y 10.000 km. Es la opción más económica y la que vienen montadas en muchas motos pequeñas de uso urbano.
- Cadena O-ring (con junta tórica): entre 20.000 y 30.000 km en uso normal; puede llegar a 60.000 km con mantenimiento estricto.
- Cadena X-ring: las más duraderas del segmento de calle. Con buen cuidado superan a las O-ring porque el sello en forma de X reduce la fricción y retiene mejor la grasa interna.
En Colombia, donde la mezcla de polvo, lluvias intensas y trancones acelera el desgaste, lo realista es esperar el extremo bajo de cada rango. Una moto de calle de cilindraje medio (entre 250 y 500 cc) con mantenimiento promedio suele necesitar kit nuevo entre los 15.000 y 25.000 km. Una de uso intensivo en trabajo, mensajería o domicilios puede llegar antes.
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Lo que pasa cuando la cadena falla en marcha
Aquí está la parte que casi nadie cuenta con claridad. Una cadena que se sale o se rompe a velocidad de carretera no es un susto menor. Los dos escenarios técnicos documentados son:
Bloqueo de la rueda trasera. Si la cadena se descarrila por la parte trasera, puede quedar atrapada entre la corona y el basculante. Al funcionar como una cuña metálica, traba la rueda trasera de inmediato. A velocidad media o alta, eso es prácticamente una caída sin tiempo de reacción.
Perforación del cárter del motor. Si la cadena se sale por la parte delantera, el piñón sigue girando con la inercia del motor y la lanza hacia adelante. Esa cadena suelta golpea la carcasa del motor con fuerza suficiente para abrirle un hueco. Cuando eso pasa, el aceite sale a presión y el motor se funde en segundos. El daño económico arranca en varios millones de pesos y, en algunos casos, termina en pérdida total mecánica.
Ninguno de los dos escenarios es exagerado. Son las dos formas comprobadas en que una cadena vencida convierte una salida normal en un siniestro grave.
Tensión y lubricación: los dos hábitos que duplican la vida del kit
La tensión correcta es específica de cada moto y casi siempre está indicada en un adhesivo sobre el basculante o en el manual del propietario. Como referencia general, la mayoría de motos de calle trabajan con un pandeo central de entre 2 y 4 centímetros, medido con la moto en el suelo y sin peso del conductor.
Una cadena demasiado tensa daña los rodamientos del eje de salida y los de la rueda trasera. Una cadena demasiado floja golpea el basculante, salta dientes y, como ya se vio, puede salirse. Revisar la tensión cada 500 kilómetros o cada 15 días es una costumbre barata que evita problemas caros.
La lubricación tiene una regla simple: cada 500 a 1.000 kilómetros con un producto específico para cadenas. Los limpiadores genéricos de cocina, el WD-40 o el aceite quemado son enemigos de los retenes: deshacen la goma de los O-ring y X-ring, vacían la grasa interna y arruinan la cadena antes de tiempo. En condiciones de lluvia o polvo intenso, la frecuencia de lubricación se reduce a la mitad.
Cómo elegir el kit correcto: paso, dientes y compatibilidad
Cada moto trabaja con un paso de cadena específico, que se identifica con un número de tres cifras (415, 420, 428, 520, 525, 530). Ese número no es opcional: marca la distancia entre los centros de los pasadores y debe coincidir exactamente con el paso del piñón y la corona. Las motos colombianas de baja cilindrada suelen usar 415, 420 o 428. Las de cilindrada media y alta trabajan con 520, 525 o 530.
El número de dientes del piñón y la corona define la relación de transmisión. La configuración de fábrica es la que mejor equilibra aceleración, velocidad final y consumo para cada modelo. Cambiarla añadiendo o quitando dientes (un piñón con un diente menos da más fuerza de salida; uno con un diente más, más velocidad punta) es posible, pero exige conocimiento técnico: una relación mal calculada estresa el motor y dispara el consumo.
Lo más prudente, salvo que se busque modificar el comportamiento de la moto a conciencia, es respetar la relación original.
El motociclista que cambia el kit completo cuando aparecen las primeras señales paga una sola vez por un trabajo bien hecho. El que intenta estirar la vida útil cambiando solo la cadena termina pagando dos veces en menos de un año, además de exponerse al riesgo de falla en marcha.
El kit de arrastre es, junto con las llantas y los frenos, uno de los tres puntos de contacto entre la moto y la realidad mecánica. No se negocia con ninguno de los tres. La diferencia entre revisar y no revisar no es de dinero: es de criterio.
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5,8 millones de fotomultas serán anuladas en Colombia: SuperTransporte investiga a 37 organismos de tránsito y deberán devolver más de $1 billón
La Superintendencia de Transporte investiga 37 organismos por irregularidades en fotomultas, con posible revocación de 5,8 millones de comparendos y sanciones de hasta $2,1 billones.
El sistema de fotodetección en Colombia entró en su crisis institucional más grande desde su masificación. La Superintendencia de Transporte y el Ministerio de Transporte abrieron este 19 de mayo de 2026 una investigación administrativa contra 37 organismos de tránsito del país por presuntas irregularidades en la operación de los sistemas automáticos de detección de infracciones de tránsito (SAST), las cámaras conocidas popularmente como fotomultas.
El resultado, en cifras: 7,5 millones de comparendos quedaron bajo la lupa, 5.832.906 deberán ser revocados de oficio porque aún no han sido pagados, y 1.582.398 multas ya canceladas —que representan un recaudo superior a $1,05 billones— podrían ser objeto de devolución. Si las autoridades investigadas son halladas responsables, las sanciones podrían escalar hasta los $2,1 billones, según lo previsto en la Ley 2251 de 2022.
Para el sector motociclista, el universo de afectación es masivo: las motocicletas son uno de los vehículos con mayor exposición a controles por fotodetección en zonas urbanas, y las cuatro ciudades con más comparendos detectados —Cali, Medellín, Bogotá y Barranquilla— concentran simultáneamente el mayor parque motorizado de dos ruedas del país.
El hallazgo: tres modalidades de incumplimiento
La investigación de la SuperTransporte detectó incumplimientos respecto a requisitos técnicos obligatorios establecidos en la Ley 2251 de 2022 —conocida como Ley Julián Esteban, marco general de seguridad vial— y en la Resolución 718 del Ministerio de Transporte, que reglamenta los criterios técnicos para la instalación y operación de los SAST.
El nudo del problema es la ausencia del concepto de desempeño expedido por el Instituto Nacional de Metrología (INM), requisito indispensable para garantizar la confiabilidad metrológica y la legalidad de las cámaras que miden velocidad e imponen sanciones.
Tres patrones de incumplimiento fueron identificados:
- 12 organismos de tránsito iniciaron operación sin contar con concepto de desempeño. Es decir, comenzaron a imponer comparendos con cámaras que nunca habían sido validadas técnicamente.
- 7 organismos operaron con conceptos expedidos a terceros. Usaron certificaciones que no estaban a su nombre, lo que jurídicamente equivale a operar sin certificación propia.
- 18 organismos obtuvieron los conceptos técnicos después de haber iniciado la operación de los sistemas. Es decir, regularizaron a posteriori una operación que ya venía imponiendo sanciones.
Las tres modalidades, según la Superintendencia, vician la legalidad de los comparendos generados durante los periodos de incumplimiento.
Qué es el concepto de desempeño y por qué tumba las multas
El concepto de desempeño no es un trámite cosmético. Para imponer un comparendo por exceso de velocidad mediante fotodetección, la cámara debe acreditar que mide con precisión metrológica, bajo patrones de referencia nacionales. Sin ese aval, la prueba —que es la base del comparendo— pierde fundamento técnico.
Este requisito está consagrado en el artículo 8 de la Resolución 718 de 2018, que establece que los instrumentos de medición de velocidad deben contar con el Concepto de Desempeño de la Tecnología, en su componente metrológica, emitido por el INM. La función del concepto es garantizar que la cámara no tiene desviaciones que afecten al ciudadano sancionado y que está calibrada conforme a los patrones nacionales de medición.
En la práctica jurídica, los abogados de tránsito vienen utilizando desde hace años derechos de petición para solicitar la revocatoria de comparendos cuando el organismo de tránsito no puede acreditar el concepto de desempeño del SAST que detectó la infracción. La diferencia ahora es que la propia Superintendencia abrió la investigación de oficio y, con ella, el camino para la revocatoria masiva.
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El mapa: Cali concentra el 36% de los comparendos investigados

La Superintendencia identificó que los 37 organismos investigados impusieron en conjunto más de 7,5 millones de comparendos mediante sistemas tecnológicos. Las cuatro ciudades con mayores cifras dentro de la investigación son:
- Cali: 2,7 millones de comparendos.
- Medellín: más de 717.000 comparendos.
- Bogotá: cerca de 294.000 comparendos.
- Barranquilla: más de 131.000 comparendos.
La concentración es contundente: solo Cali aporta más comparendos investigados que las otras tres ciudades sumadas. La lista de municipios investigados se extiende además a Villavicencio, Cartagena, Bucaramanga, Valledupar, Montería, Sincelejo, Soledad, Sabaneta y Villa del Rosario, entre otros, lo que confirma que la problemática no es exclusiva de las grandes capitales sino que cubre también municipios intermedios donde la infraestructura técnica y administrativa para operar SAST suele ser más limitada.
El golpe financiero: $2,1 billones en juego
El desglose económico expuesto por el Gobierno Nacional revela la magnitud de la crisis:
- 1.582.398 fotomultas ya pagadas generaron recaudos superiores a $1,05 billones. Estos recursos podrían tener que ser devueltos a los ciudadanos.
- Sanciones administrativas equivalentes al doble de lo recaudado, conforme a la Ley 2251 de 2022, llevarían el monto total expuesto a más de $2,1 billones.
- 5.832.906 comparendos no pagados quedarán sin validez y deberán ser revocados de oficio.
- Más de 1,4 millones de ciudadanos podrían beneficiarse de la revocatoria automática.
La cifra de $2,1 billones representa un golpe sin precedentes contra el modelo de recaudo por fotodetección que se consolidó en Colombia durante la última década, y plantea preguntas estructurales sobre la sostenibilidad financiera de varios organismos de tránsito municipales que dependen significativamente de este flujo.
La postura del Gobierno: “Las fotomultas no pueden convertirse en un mecanismo de recaudo”
La ministra de Transporte, Mafe Rojas, calificó la actuación como un precedente histórico en defensa del debido proceso ciudadano. La funcionaria sostuvo que “las fotomultas no pueden convertirse en un mecanismo de recaudo” cuando no se cumplen los requisitos técnicos y legales, y subrayó que los ciudadanos no pueden cargar con las consecuencias de la falta de rigor administrativo de las autoridades locales.
Por su parte, el superintendente de Transporte, Alfredo Piñeros, deslindó la actuación de la SuperTransporte de cualquier interpretación que la lea como un retroceso en seguridad vial. El funcionario aclaró que la entidad no está actuando contra la seguridad vial sino contra las irregularidades que afectan la legalidad y la confianza ciudadana, y enfatizó que ninguna cámara puede operar sin cumplir los requisitos técnicos y jurídicos exigidos por la ley.
El antecedente: una crisis que venía escalando desde 2020
La investigación masiva anunciada este 19 de mayo no es el primer episodio de cuestionamientos a los SAST en Colombia. Desde 2020 la Superintendencia de Transporte ha venido formulando pliegos de cargos contra organismos de tránsito individuales. Las primeras investigaciones, en plena pandemia, alcanzaron a las secretarías de Movilidad de Medellín, Envigado, Cali, Bello, Sabaneta y Arjona. En 2021 se sumaron Bogotá, Cartago y la Oficina de Tránsito de Magdalena. Para 2023 y 2024 el círculo se amplió a municipios del Magdalena como Fundación, Zona Bananera y Aracataca.
La diferencia de la actuación actual es de escala y de enfoque: por primera vez se anuncia simultáneamente la investigación contra 37 organismos y, sobre todo, se establece de oficio la revocatoria masiva de comparendos no pagados, en lugar de dejar la carga sobre el ciudadano que debe interponer derecho de petición individual.
Marco normativo: qué dice la ley
La operación de cámaras de fotodetección en Colombia tiene un esquema regulatorio robusto pero exigente:
- Ley 1843 de 2017: norma matriz que regula la instalación y puesta en marcha de los SAST.
- Resolución 718 de 2018 del Ministerio de Transporte: reglamenta los criterios técnicos —entre ellos, el concepto de desempeño del INM— para la operación de los sistemas.
- Decreto 2106 de 2019, artículo 109: asigna a la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) la responsabilidad de autorizar la instalación de los SAST.
- Ley 2251 de 2022 (Ley Julián Esteban): consolida la política nacional de seguridad vial con enfoque de sistema seguro y prevé las sanciones aplicables a las autoridades que incumplan los criterios técnicos.
La cadena es clara: ningún SAST puede operar sin autorización de la ANSV, sin concepto técnico favorable, y sin concepto de desempeño del INM en lo que respecta a la medición de velocidad. Cualquier eslabón faltante invalida el comparendo.
Qué deben hacer los conductores que ya pagaron
Para los más de 1,5 millones de ciudadanos que ya pagaron fotomultas dentro del universo investigado, el camino habitual ha sido el derecho de petición ante la autoridad de tránsito que impuso el comparendo, solicitando la acreditación del concepto de desempeño y, en caso de ausencia, la revocatoria y devolución de lo pagado.
La decisión de la SuperTransporte abre la puerta a que esa devolución ocurra por la vía administrativa colectiva. Sin embargo, hasta el cierre de este artículo el Gobierno Nacional no ha publicado un protocolo único de reclamación, plazos, ni un listado definitivo de los 37 organismos implicados.
Lo que viene
El Gobierno Nacional reiteró que continuará adelantando las actuaciones administrativas necesarias para garantizar que los organismos de tránsito y los sistemas de fotodetección operen con estricto cumplimiento de la ley y total transparencia frente a los ciudadanos.
En la práctica, los próximos pasos previsibles son:
- Publicación del listado completo de los 37 organismos investigados y de los comparendos específicos a revocar.
- Notificación a las autoridades locales para que adelanten la revocatoria de oficio de los 5,8 millones de comparendos no pagados.
- Apertura del procedimiento sancionatorio que podría desembocar en multas de hasta el doble de lo recaudado y en la suspensión de las cámaras hasta que regularicen el concepto de desempeño.
- Diseño de la ruta de devolución para quienes ya pagaron, en función de cada autoridad de tránsito.
La crisis administrativa es también una prueba de fuego para el sistema. La SuperTransporte tendrá que demostrar capacidad de ejecución frente a 37 entidades simultáneamente, mientras el sector motociclista —el más expuesto a fotomultas en Colombia— exige claridad sobre cuáles cámaras seguirán operando, cuáles serán suspendidas y bajo qué condiciones se reanudará la operación.
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Crédito moto en Colombia 2026: lo que cambió en mayo
La compra de motos en Colombia hoy se financia principalmente a crédito, con tasas de interés que han aumentado considerablemente, impactando a los compradores.
Comprar moto en Colombia hoy pasa, casi siempre, por un crédito. La mitad de los compradores firma una financiación antes de salir rodando del concesionario, y eso convierte cualquier movimiento del Banco de la República en un asunto que toca el bolsillo del motero de a pie. En mayo, el Emisor mantuvo su tasa de intervención en 11,25% por segunda reunión consecutiva, pero la Superintendencia Financiera subió la tasa de usura a 28,17% efectivo anual, el techo legal para los créditos de consumo. Para quien está cotizando una moto a 60 cuotas, ese ajuste no es un dato de prensa económica: es plata real.
Esto es lo que está pasando, cómo se traslada a su cuota mensual y qué debería revisar antes de firmar.
La foto financiera con la que llega mayo
La Junta Directiva del Banco de la República decidió por unanimidad mantener la tasa de política monetaria en 11,25% en su reunión del 30 de abril, según el comunicado oficial publicado por el Emisor. En enero de 2026 el Banco había subido 100 puntos básicos esa misma tasa, pasando del 9,25% con el que cerró 2025 al 10,25%, y desde entonces el ajuste se ha sentido en cascada en el resto del sistema. La inflación anual en el primer trimestre quedó en 5,6%, casi el doble de la meta del 3%, según el propio Informe de Política Monetaria del BanRep.
Donde sí hubo movimiento fue en la tasa de usura, que es el techo que ningún banco puede superar al prestarle plata a un cliente de consumo. Para mayo, la Superintendencia Financiera la fijó en 28,17% efectivo anual, 1,41 puntos porcentuales por encima del 26,76% vigente en abril. El Interés Bancario Corriente —la base con la que se calcula ese techo— quedó en 18,78% E.A., también más alto que el mes anterior.
Traducido: el rango legal en el que se mueven hoy los créditos de moto en Colombia va de un piso cercano al 18% hasta un máximo de 28,17%. Y el promedio del mercado se acerca cada vez más al techo.
Por qué esto llega ahora al motero

Tres datos del mercado explican por qué la conversación importa.
Primero, la financiación es la puerta de entrada al mercado. Según el reporte de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la ANDI y Fenalco, cinco de cada diez motos vendidas en Colombia en 2025 se compraron a crédito. El país cerró el año con más de 1,1 millones de unidades nuevas matriculadas, y diciembre marcó un récord histórico con 112.310 motos.
Segundo, los grandes ya construyeron sus propias redes financieras. Grupo UMA, distribuidor exclusivo de Bajaj en Colombia, declaró a medios económicos que entre el 40% y el 45% de sus ventas se cierran con crédito y que opera con 16 aliados financieros —entre ellos Addi, Banco de Bogotá, Sufi y Vanti— con montos desde 50.000 pesos hasta 100 millones. AKT Motos trabaja un modelo parecido, con cerca del 39% de sus ventas financiadas a través de entidades como ProgreSER, Banco de Bogotá, Brilla, Addi y Sufi.
Tercero, esa tasa referencia que publican los grandes ya no es teórica. El simulador oficial de Grupo UMA para crédito Bajaj indica que la tasa publicada de referencia corresponde a 28,17% E.A. —el mismo número de la usura de mayo—. Es decir, el comprador promedio de Bajaj está entrando, en el papel, al techo legal del crédito de consumo.
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Cómo se traslada la subida a su cuota
Para entender el impacto, sirve un caso típico: una moto de trabajo o media cilindrada de 8 millones de pesos, financiada al 100% a 48 meses. A modo ilustrativo y usando la fórmula estándar de cuota fija, así se compara el resultado en tres escenarios:
Tasa E.A. Tasa mensual aprox. Cuota mensual aprox. Intereses totales aprox. 21,94% (BBVA tasa variable, piso) ~1,67% $238.000 $3,42 millones 25,02% (BBVA techo variable) ~1,88% $250.000 $4,02 millones 28,17% (techo Grupo UMA / usura) ~2,09% $263.000 $4,62 millones
Cálculos ilustrativos sobre $8 millones a 48 cuotas, sin seguros, FGA, ni cargos adicionales. Su cuota real depende del perfil crediticio, plazo, modalidad y aseguramientos. Use el simulador oficial de su entidad antes de cualquier decisión.
La diferencia entre financiarse a 22% o a 28% sobre la misma moto puede llegar al millón y medio de pesos en intereses, dependiendo del plazo. Y ese gap es exactamente lo que está moviendo la decisión de bancos, cooperativas y concesionarios.
Quién cobra qué hoy en motos
Cada entidad fija su tasa dentro del techo de usura. Las publicaciones oficiales vigentes muestran un abanico amplio:
- BBVA — motos nuevas y usadas sin prenda: desde 21,94% E.A. (tasa variable atada al IBR, cuota fija) y hasta 25,02% E.A. en el tramo más alto. En tasa fija con cuota fija, el piso publicado es 24,56% E.A. Plazos hasta 72 meses; financia hasta el 100% del valor comercial.
- Banco de Occidente — Occimoto: financiación hasta el 90% del valor de la moto, plazos hasta 60 meses, con tasas que dependen del perfil y la modalidad.
- Grupo UMA / Bajaj (concesionario oficial): tasa publicada de referencia de 28,17% E.A., sujeta al perfil crediticio y al aliado financiero asignado.
- Concesionarios Honda (Via Motos): trabajan con nueve aliados —Progresser, Sufi, Banco de Bogotá, Vehigroup, Avanza, CrediOrbe, Addi, VantiListo y Coopcrear—, cada uno con su propia tasa.
Como referencia general del mercado de consumo, el informe mensual de tasas de las entidades supervisadas por la Superfinanciera muestra que las que más se acercan al techo hoy son Banco Unión (26,67%), Coltefinanciera (26,45%), Banco Falabella (26,17%) y Banco Popular (25,99%). Las más bajas en consumo son Coopcentral (18,37%), Itaú (21,19%), Banco de Occidente (21,3%), Banco Agrario (21,93%) y AV Villas (22,70%).
Esas cifras son de consumo general, no necesariamente de la línea moto, pero sirven de termómetro: la diferencia entre la entidad más cara y la más barata supera los 8 puntos porcentuales, y eso se siente cada mes en la cuota.
Lo que conviene revisar antes de firmar
Tres asuntos pesan más que mirar solo la tasa.
1. Tasa nominal vs. tasa efectiva anual. La que cuenta para comparar es la efectiva anual (E.A.), no la mensual ni la nominal. Si un asesor le ofrece un “2,09% mensual”, recuerde que eso equivale aproximadamente al 28,17% E.A., justo en el tope de usura.
2. Lo que se suma a la cuota más allá del crédito. El valor a financiar suele incluir seguro de vida, seguro de la moto, Fondo de Garantías (FGA) o avales, y costos administrativos. Esos rubros no aparecen en el simulador inicial pero terminan dentro de la cuota mensual. Pregunte por el valor total a pagar al final del plazo, no solo por la cuota.
3. La regla del 30%. El portal de educación financiera de Bancolombia recomienda que la cuota mensual no supere el 30% de los ingresos. En un país donde la cilindrada más vendida son las motos entre 101 y 125 cc —usadas mayoritariamente para trabajar—, ese principio es lo que separa una herramienta productiva de una bola en el pie.
¿Conviene esperar?
La próxima decisión del Banco de la República sobre la tasa de intervención está programada para el 30 de junio de 2026. La mayoría de la Junta ha mostrado una postura cautelosa, según las minutas publicadas el 6 de mayo, en línea con una inflación que sigue lejos de la meta y un calendario electoral que añade incertidumbre. Standard & Poor’s ya advirtió que un deterioro de la independencia del Emisor podría afectar la calificación soberana, lo que mete más presión sobre la postura monetaria.
En este escenario, esperar a que las tasas bajen para comprar una moto que necesita hoy puede ser una mala lectura del momento. Y comprar sin comparar al menos tres entidades, en un mes donde el techo legal subió 1,41 puntos, también lo es.
El crédito moto no es un trámite, es el contrato más caro que firma la mitad de los compradores de moto del país.
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